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Antibióticos y probióticos: ¿cómo, cuándo y por qué tomarlos?

17 de marzo de 2026 por
Farmacia Enric Coll

Los antibióticos son uno de los grandes avances de la medicina moderna. Gracias a ellos es posible tratar muchas infecciones bacterianas que antes podían tener consecuencias graves. Sin embargo, aunque son muy eficaces contra las bacterias que causan enfermedades, también pueden afectar a otras bacterias beneficiosas que viven en nuestro organismo.

En especial, los antibióticos pueden alterar el equilibrio de la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino y que desempeñan un papel fundamental en la salud digestiva, inmunitaria y metabólica.

Por este motivo, cada vez se habla más de la importancia de acompañar o recuperar el equilibrio intestinal mediante probióticos, especialmente durante o después de un tratamiento con antibióticos.

¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, aportan beneficios para la salud.

Generalmente se trata de bacterias beneficiosas similares a las que forman parte de nuestra microbiota intestinal de manera natural. Su función principal es ayudar a restaurar y mantener el equilibrio de la microbiota, especialmente cuando esta se ve alterada por factores como infecciones, estrés, mala alimentación o tratamientos con antibióticos.

Los probióticos pueden encontrarse en algunos alimentos fermentados, como el yogur o el kéfir, y también en forma de complementos alimenticios diseñados específicamente para aportar determinadas cepas de bacterias beneficiosas.

¿Qué función tiene la microbiota intestinal?

La microbiota intestinal está formada por billones de microorganismos que viven en nuestro sistema digestivo. Lejos de ser perjudiciales, muchos de ellos desempeñan funciones esenciales para el organismo.

Entre sus funciones más importantes destacan:

  • Ayudar en la digestión de determinados alimentos


  • Contribuir a la producción de algunas vitaminas


  • Proteger frente a microorganismos potencialmente dañinos


  • Participar en la regulación del sistema inmunitario


  • Influir en el metabolismo y en el equilibrio del organismo


Cuando tomamos antibióticos, estos medicamentos no distinguen entre bacterias “buenas” y “malas”. Como consecuencia, pueden reducir temporalmente la diversidad de la microbiota intestinal y provocar síntomas como diarrea, molestias digestivas o sensación de hinchazón.

En estos casos, los probióticos pueden ayudar a restablecer el equilibrio del ecosistema intestinal.

¿Todos los probióticos son iguales?

No todos los probióticos son iguales. De hecho, cada probiótico contiene cepas concretas de microorganismos, y cada una puede tener efectos diferentes en el organismo.

Las cepas más estudiadas pertenecen principalmente a los géneros Lactobacillus, Bifidobacterium y Saccharomyces, entre otros. Algunas se han investigado específicamente para ayudar a prevenir la diarrea asociada al uso de antibióticos, mientras que otras se utilizan para apoyar la salud digestiva o el sistema inmunitario.

Por este motivo, a la hora de elegir un probiótico es importante tener en cuenta:

  • las cepas que contiene


  • la cantidad de microorganismos (habitualmente expresada en UFC)


  • la calidad y estabilidad del producto


Elegir el probiótico adecuado puede marcar la diferencia en su eficacia, por lo que es recomendable contar con el asesoramiento de un profesional sanitario.

¿Cómo y cuándo se deben tomar los probióticos con antibióticos?

Cuando se toman antibióticos, los probióticos pueden ser una herramienta útil para ayudar a proteger o recuperar la microbiota intestinal.

Algunas recomendaciones generales suelen ser:

Tomarlos separados del antibiótico

Es recomendable tomar el probiótico unas 2 o 3 horas después del antibiótico, para evitar que el medicamento pueda afectar a los microorganismos del probiótico.

Mantenerlos durante todo el tratamiento

Muchas veces se aconseja tomar probióticos mientras dura el tratamiento antibiótico y durante algunos días o semanas después, para favorecer la recuperación de la microbiota.

Elegir el probiótico adecuado

No todos los probióticos están indicados para las mismas situaciones. Algunas cepas han demostrado ser especialmente útiles para prevenir molestias digestivas asociadas a los antibióticos.

Cuidar la microbiota también durante los tratamientos

Los antibióticos son medicamentos esenciales cuando están bien indicados, pero también es importante cuidar el equilibrio de nuestra microbiota intestinal durante su uso.

Acompañar el tratamiento con una alimentación equilibrada, rica en fibra y alimentos que favorezcan la salud intestinal, junto con el uso adecuado de probióticos cuando sea necesario, puede ayudar a reducir molestias digestivas y favorecer la recuperación del equilibrio intestinal.

Si tienes dudas sobre qué probiótico elegir o cómo tomarlo durante un tratamiento con antibióticos, en la farmacia podemos asesorarte para encontrar la opción más adecuada según cada caso.

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